viernes, agosto 05, 2011   Carpeta Pedagógica      No comments
El Imperio Napoleónico
Imagen de Bonaparte ante la esfinge (Jean-Léon Gérôme 1868)

El Imperio Napoleónico

EL ASCENSO DE NAPOLEÓN AL PODER

Durante las guerras que enfrentaron a la Francia revolucionaria contra los Estados europeos coaligados, pronto destacó la figura de Napoleón Bonaparte. Las campañas de Italia le cubrieron de gloria y, a su regreso, fue aclamado como el héroe a quien se le ofrecen los destinos de la nación. En esta situación, Napoleón acabó con el Directorio mediante un golpe de Estado y estableció el Consulado.

El nuevo sistema de gobierno permitió a Napoleón ir concentrando el poder en sus manos, hasta convertirse, primero, en cónsul vitalicio y, mas tarde, llegar a ser coronado emperador (1804). Basándose en su poder absoluto, Napoleón se planteó unos objetivos que le habían de acreditar también como un gran político y eficaz administrador. En el interior, buscó la consolidación del nuevo Estado burgués; en el exterior, desarrolló una política imperialista, destinada a reestructurar el mapa de Europa de acuerdo con sus ideas.

El establecimiento del nuevo sistema político liberal exigía terminar con la Revolución y hacer posible la reconciliación nacional. La paz política se propició, mediante una serie de indultos, para que revolucionarios y realistas volvieran del exilio; se reanudaron las relaciones con la Iglesia católica, con la firma del Concordato de 1801. Napoleón completó su política interior mediante una gran labor reformista. Estableció un sistema fuertemente centralizado, sobre la base de los prefectos, funcionarios que gobernaban los departamentos en directa dependencia del poder central. La publicación de un nuevo Código sirvió para consagrar las estructuras burguesas. La economía se recuperó con el establecimiento de la libertad de mercado y con el apoyo estatal (creación del Banco de Francia y de una nueva moneda, el franco).

LA POLÍTICA EXTERIOR DEL IMPERIO

Vídeo: Europa y el Imperio Napoleónico (Arte e Historia)

Napoleón completó su labor al conseguir la paz en 1802, poniendo fin a diez años de guerra. Pero la paz se rompió al año siguiente. Gran Bretaña, en coalición con Austria, Prusia y Rusia, fue el principal adversario. Entre 1803 y 1808, Napoleón obtuvo victorias resonantes: en Ulm, contra Austria; en Austerlitz, contra Austria y Rusia, y en Jena, contra Prusia. En 1807, Rusia firmó la paz y en 1809 lo hizo Austria.

Parecía que Napoleón estaba a punto de conseguir sus objetivos, pero no pudo completar sus éxitos. Los reveses militares en España fueron el comienzo del cambio de signo en la guerra, al tiempo que la amenaza de Gran Bretaña, a la que Napoleón no había logrado debilitar con el bloqueo continental, seguía en pie. En 1812, la guerra se generalizó. En la campaña de Rusia, el ejército napoleónico, que entró en Moscú, sufrió en la retirada un terrible desastre en hombres y pertrechos. Los planes de Napoleón para formar un conjunto de Estados gobernados por miembros de su propia familia fracasaron.

 Vídeo: La Batalla de Waterloo (Arte e Historia).

Las potencias coaligadas consiguieron la caída y el exilio de Napoleón, en 1814, pero al año siguiente el emperador regresó y se hizo de nuevo con el poder (Imperio de los Cien Días) hasta que fue definitivamente derrotado en Waterloo.

Con la derrota de Napoleón, el legitimismo triunfaba sobre la Revolución y en Francia se restauraba la monarquía absoluta.

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